Hantavirus y vigilancia epidemiológica global: el brote en el MV Hondius reabre el debate sobre las zoonosis emergentes

Dra. Maria de los Ángeles Calvo Torras

Presidenta de la Academia de Ciencias Veterinarias de Catalunya

Vicepresidenta de la Real Academia Europea de Doctores

El término Hantavirus no describe un solo virus, sino un conjunto de virus. El virus Andes es una de las especies, y destaca por su rareza epidemiológica al poder transmitirse en condiciones excepcionales entre humanos, como ha sucedido en el brote de infección asociado al crucero MV Hondius. Este hecho ha reactivado la atención internacional sobre una de las zoonosis virales y ha puesto nuevamente en evidencia la vulnerabilidad sanitaria derivada de la movilidad global. Aunque las autoridades internacionales  destacan que el riesgo de propagación masiva es bajo, el episodio ha despertado un marcado interés científico debido a que la cepa causante de la infección única especie  conocida de Hantavirus con capacidad limitada de transmisión entre seres humanos es una variante endémica de Sudamérica históricamente asociada a brotes en Argentina y Chile, que tiene como reservorio  el denominado Oligoryzomys longicaudatus, conocido como ratón colilargo o “ratón de cola larga”.

Durante una conferencia de prensa reciente, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, informó sobre la evolución del brote relacionado con el MV Hondius. Según los datos oficiales más recientes, se han registrado ocho casos vinculados al crucero, incluidos tres fallecimientos, mientras que cinco de esos casos ya han sido confirmados por técnica de laboratorio como infecciones causadas por Hantavirus. 

Tedros Adhanom Ghebreyesus, durante su comparecencia, destacó que “El virus de los Andes es la única especie conocida capaz de transmitirse de forma limitada entre humanos, vinculada al contacto estrecho y prolongado”. Aunque la OMS ha calificado la situación como “un incidente grave”, sostiene que el riesgo global para la salud pública continúa siendo bajo. Sin embargo, también ha advertido que podrían notificarse nuevos casos debido al prolongado período de incubación característico de esta infección, que puede superar las seis semanas.

Los Hantavirus constituyen un grupo de virus ARN pertenecientes a la familia Hantaviridae, transmitidos principalmente por roedores silvestres infectados. Existen distintas especies o genotipos virales, cada uno asociado a diferentes roedores y regiones geográficas. El virus Andes es una especie concreta dentro del género Orthohantavirus (Hantavirus americanos). El contagio humano ocurre generalmente mediante la inhalación de partículas contaminadas con orina, saliva o heces secas de estos animales, por lo que se trata de una zoonosis. En el continente americano, la enfermedad suele manifestarse como síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH), una condición clínica grave caracterizada por insuficiencia respiratoria aguda, edema pulmonar y compromiso cardiovascular severo. Según Jonsson, Figueiredo y Vapalahti (2010), la tasa de letalidad del SCPH puede alcanzar entre el 30 % y el 40 % de las personas infectadas, dependiendo de la variante viral y del acceso precoz a cuidados intensivos especializados.

El control de los Hantavirus depende fundamentalmente de medidas preventivas dirigidas a evitar el contacto con roedores silvestres y la inhalación de partículas contaminadas. Se recomienda sellar grietas, almacenar alimentos en recipientes cerrados y eliminar residuos que puedan atraer roedores para reducir el riesgo de exposición. Es aconsejable ventilar espacios cerrados al menos 30 minutos antes de entrar y evitar barrer en seco o usar aspiradoras. Se puede desinfectar con lejía diluida (1:9). Como protección personal se aconseja el uso de EPIs, principalmente guantes y mascarillas FFP2/N95 en zonas de riesgo, y posterior higiene de manos.

Se recomienda evitar dormir en estructuras cerradas sin ventilación previa y no manipular roedores.

Ante sospecha de infección revisar la presencia de fiebre, mialgias o dificultad respiratoria tras posible exposición.

Cabe recordar que las infecciones por Hantavirus no tienen tratamiento antiviral específico ni vacuna de uso general, por lo que la principal herramienta de control es una adecuada prevención.

Desde el punto de vista epidemiológico, el brote actual reviste especial relevancia debido a la posibilidad de transmisión interpersonal del virus Andes, fenómeno considerado excepcional dentro de los Hantavirus. Estudios previos ya habían documentado esta capacidad. Martínez-Valdebenito et al. (2014), en una investigación publicada en The New England Journal of Medicine, demostraron evidencia genética y epidemiológica de transmisión persona a persona durante un brote en el sur de Chile, concluyendo que el contagio requiere contacto estrecho y prolongado entre individuos.

La OMS está coordinando acciones internacionales en el marco del Reglamento Sanitario Internacional (RSI), o conjunto de normas destinadas a facilitar la cooperación global frente a amenazas sanitarias transfronterizas. Según la OMS, este episodio “demuestra la importancia de la cooperación y la solidaridad mundiales para responder a amenazas sanitarias que no conocen fronteras”.

Entre las medidas implementadas por la OMS, se encuentra el despliegue de especialistas sanitarios a bordo del MV Hondius para realizar evaluaciones médicas exhaustivas de pasajeros y tripulación, así como la recopilación de información epidemiológica destinada a evaluar el riesgo de transmisión. Paralelamente, la OMS ha coordinado el envío de 2500 kits diagnósticos desde Argentina hacia laboratorios de cinco países con el objetivo de fortalecer la capacidad internacional de detección y vigilancia.

El brote ha generado preocupación mediática tras la hospitalización preventiva de una azafata de KLM en Ámsterdam, quien había mantenido contacto con una pasajera neerlandesa infectada en el crucero y que falleció poco después de finalizar el vuelo.  Debido a la limitada posibilidad de transmisión interpersonal del virus Andes, las autoridades sanitarias consideraron inicialmente el caso como sospechoso y activaron protocolos de aislamiento y diagnóstico. Sin embargo, las pruebas posteriores han descartado que padezca una infección por Hantavirus. A pesar del resultado negativo, el episodio ha evidenciado el alto nivel de vigilancia internacional actualmente desplegado y la sensibilidad epidemiológica generada alrededor del brote.

Las autoridades sanitarias mantienen bajo observación a los pasajeros y contactos estrechos distribuidos en distintos países que estuvieron embarcados y que terminaron su crucero hace unos días. En Singapur, por ejemplo, dos pasajeros expuestos durante el viaje permanecen actualmente aislados y bajo evaluación clínica preventiva. La OMS trabaja asimismo en la elaboración de protocolos operativos para garantizar un desembarque seguro de los  pasajeros y tripulación, así como los mecanismos de seguimiento posterior.

Aunque los expertos coinciden en que el escenario actual no es comparable al de una pandemia respiratoria como la ocasionada por el COVID-19, el caso del MV Hondius vuelve a poner de relieve el desafío que representan las zoonosis emergentes en un contexto de creciente conectividad global. El brote demuestra cómo enfermedades consideradas relativamente infrecuentes pueden adquirir rápidamente relevancia internacional cuando convergen factores ecológicos y transporte internacional.

En este contexto, la situación actual refuerza la necesidad de fortalecer los sistemas internacionales de detección temprana, promover la cooperación científica transnacional y profundizar el estudio de patógenos zoonóticos con potencial de adaptación al hombre. Más allá del número limitado de casos, el brote del MV Hondius constituye un recordatorio de que la vigilancia epidemiológica continúa siendo una herramienta esencial para prevenir futuras crisis sanitarias globales.

Referencias

  • Jonsson, C. B., Figueiredo, L. T. M., & Vapalahti, O. (2010). A global perspective on hantavirus ecology, epidemiology, and disease. Clinical Microbiology Reviews, 23(2), 412–441.
  • Martínez-Valdebenito, C., et al. (2014). Person-to-person household and nosocomial transmission of Andes hantavirus, Southern Chile, 2011. The New England Journal of Medicine, 370(22), 2164–2171.
  • Organización Mundial de la Salud (OMS). (2026). Declaraciones oficiales sobre el brote de Hantavirus asociado al crucero MV Hondius.
  • Autoridades sanitarias neerlandesas y OMS. (2026). Evaluación epidemiológica del caso preventivo asociado a personal aeronáutico de KLM.
    Hantavirus cluster linked to cruise ship travel, Multi-country

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Hantavirus: Emerging Zoonoses

Hantavirus and Global Epidemiological Surveillance: The MV Hondius outbreak reopens the debate on emerging zoonoses

Dr. Maria de los Ángeles Calvo Torras

President of the Academy of Veterinary Sciences of Catalonia

Vice-President of the Royal European Academy of Doctors

The term Hantavirus does not describe a single virus, but rather a group of viruses. The Andes virus is one of these species, notable for its epidemiological rarity as it can be transmitted between humans under exceptional conditions—as seen in the infection outbreak associated with the cruise ship MV Hondius. This event has reactivated international attention on viral zoonoses and has once again highlighted the health vulnerabilities stemming from global mobility. Although international authorities emphasize that the risk of mass spread is low, the episode has sparked significant scientific interest because the strain causing the infection—the only known Hantavirus species with limited human-to-human transmission capability—is a variant endemic to South America. Historically associated with outbreaks in Argentina and Chile, its reservoir is the Oligoryzomys longicaudatus, commonly known as the long-tailed colilargo mouse.

During a recent press conference, the Director-General of the World Health Organization (WHO), Tedros Adhanom Ghebreyesus, reported on the evolution of the outbreak related to the MV Hondius. According to the latest official data, eight cases linked to the cruise have been recorded, including three deaths, while five of those cases have already been laboratory-confirmed as Hantavirus infections.

During his appearance, Tedros Adhanom Ghebreyesus emphasized that “The Andes virus is the only known species capable of limited transmission between humans, linked to close and prolonged contact.” Although the WHO has described the situation as a “serious incident,” it maintains that the global risk to public health remains low. However, it also warned that new cases could be reported due to the characteristic long incubation period of this infection, which can exceed six weeks.

Virology and Transmission

Hantaviruses are a group of RNA viruses belonging to the Hantaviridae family, primarily transmitted by infected wild rodents. Different viral species or genotypes exist, each associated with specific rodents and geographic regions. The Andes virus is a specific species within the Orthohantavirus genus (American Hantaviruses). Human infection generally occurs through the inhalation of particles contaminated with the urine, saliva, or dry feces of these animals, making it a zoonosis.

In the Americas, the disease usually manifests as Hantavirus Cardiopulmonary Syndrome (HCPS), a severe clinical condition characterized by acute respiratory failure, pulmonary edema, and severe cardiovascular compromise. According to Jonsson, Figueiredo, and Vapalahti (2010), the fatality rate of HCPS can reach between 30% and 40% of infected individuals, depending on the viral variant and early access to specialized intensive care.

Prevention and Control

The control of Hantaviruses depends fundamentally on preventive measures aimed at avoiding contact with wild rodents and the inhalation of contaminated particles. It is recommended to seal cracks, store food in closed containers, and eliminate waste that might attract rodents to reduce the risk of exposure. It is advisable to ventilate closed spaces for at least 30 minutes before entering and to avoid dry sweeping or using vacuum cleaners. Disinfection can be performed with diluted bleach (1:9). As personal protection, the use of PPE—mainly gloves and FFP2/N95 masks—is advised in high-risk areas, followed by hand hygiene.

It is further recommended to avoid sleeping in closed structures without prior ventilation and to never handle rodents. In case of suspected infection, one should monitor for fever, myalgia, or respiratory distress following possible exposure. It is important to remember that Hantavirus infections have no specific antiviral treatment or general-use vaccine; therefore, the primary control tool is adequate prevention.

Epidemiological Context

From an epidemiological perspective, the current outbreak is of particular relevance due to the possibility of interpersonal transmission of the Andes virus, a phenomenon considered exceptional among Hantaviruses. Previous studies had already documented this capability. Martínez-Valdebenito et al. (2014), in research published in The New England Journal of Medicine, demonstrated genetic and epidemiological evidence of person-to-person transmission during an outbreak in southern Chile, concluding that contagion requires close and prolonged contact between individuals.

The WHO is coordinating international actions within the framework of the International Health Regulations (IHR), a set of rules designed to facilitate global cooperation against cross-border health threats. According to the WHO, this episode “demonstrates the importance of global cooperation and solidarity in responding to health threats that know no borders.”

Among the measures implemented by the WHO is the deployment of health specialists aboard the MV Hondius to conduct exhaustive medical evaluations of passengers and crew, as well as the collection of epidemiological information to assess transmission risk. In parallel, the WHO has coordinated the shipment of 2,500 diagnostic kits from Argentina to laboratories in five countries to strengthen international detection and surveillance capacity.

International Impact

The outbreak generated media concern following the preventive hospitalization of a KLM flight attendant in Amsterdam, who had been in contact with an infected Dutch passenger from the cruise who died shortly after the flight ended. Due to the limited possibility of interpersonal transmission of the Andes virus, health authorities initially considered the case suspicious and activated isolation and diagnostic protocols. However, subsequent tests ruled out a Hantavirus infection. Despite the negative result, the episode highlighted the high level of international surveillance currently deployed and the epidemiological sensitivity surrounding the outbreak.

Health authorities are keeping passengers and close contacts under observation across various countries. In Singapore, for example, two passengers exposed during the trip remain in isolation under preventive clinical evaluation. The WHO is also working on operational protocols to ensure the safe disembarkation of passengers and crew, as well as follow-up mechanisms.

Conclusions

Although experts agree that the current scenario is not comparable to a respiratory pandemic like COVID-19, the case of the MV Hondius highlights the challenge posed by emerging zoonoses in a context of increasing global connectivity. The outbreak demonstrates how diseases considered relatively uncommon can quickly gain international relevance when ecological factors and international transport converge.

In this context, the current situation reinforces the need to strengthen international early detection systems, promote transnational scientific cooperation, and deepen the study of zoonotic pathogens with the potential to adapt to humans. Beyond the limited number of cases, the MV Hondius outbreak serves as a reminder that epidemiological surveillance remains an essential tool for preventing future global health crises.


References

  • Jonsson, C. B., Figueiredo, L. T. M., & Vapalahti, O. (2010). A global perspective on hantavirus ecology, epidemiology, and disease. Clinical Microbiology Reviews, 23(2), 412–441.
  • Martínez-Valdebenito, C., et al. (2014). Person-to-person household and nosocomial transmission of Andes hantavirus, Southern Chile, 2011. The New England Journal of Medicine, 370(22), 2164–2171.
  • World Health Organization (WHO). (2026). Official statements on the Hantavirus outbreak associated with the cruise ship MV Hondius.
  • Dutch Health Authorities and WHO. (2026). Epidemiological evaluation of the preventive case associated with KLM aeronautical personnel.

  • Hantavirus cluster linked to cruise ship travel, Multi-country