Foto FIAMC. Inicio de pontificado del Papa Francisco.
Roma, no es suficiente una vida…
”Quien viaja a Roma la primera vez
no ve nada; en el segundo viaje comienza a conocerla, y en el tercero se
la lleva en el corazón” (Autor del siglo XVII).
Todo comenzó aquí, en Roma, cabeza del mundo. Jamás una ciudad ha
tenido una aventura tan maravillosa en la historia de la humanidad.
Roma ha dominado por dos veces el mundo. Nació de un pequeño
grupo de pastores y se transformó en la ciudad más conocida del
mundo; dictó leyes y sobresalió con las armas y con la cultura por
muchos siglos.
Roma, después de su destrucción, encontró en la Cruz el nuevo centro
para reinar. Sobre la tumba del pescador Pedro, que vino de
Jerusalen, llegó a ser nuevamente la ciudad protagonista en el arte, la
belleza, la religiosidad y en la fe. Su aventura es tan grande que hace
desaparecer todo cuanto hay en ella de negativo.
“Oh Roma, nobilísima, señora del mundo, que sobresales sobre todas
las ciudades por la sangre “roja” de los mártires” (Canto de los
peregrinos, siglo X).
Gloria “a Roma, en la que Cristo es romano”(Dante, Divina
comedia, Purgatorio XXXII, vers.102).
“Roma, feliz. Por los méritos de Pedro y Pablo has llegado a ser
expléndida en todo el mundo. Pedro y Pablo han dejado en Roma el
testimonio de su ministerio y martirio; de ahí nace el empeño de los
romanos de conservar en la Urbe su rostro espiritual y de cualificar
cristianamente su fisonomía. A nosotros romanos, a nosotros
cristianos, nos obliga defender su belleza moral” (Pablo VI 1972).
¡Roma, Roma! Es necesario girarla y girarla, perderse por sus calles, conocerla y amarla. Es difícil abrazarla, es muy grande.
¡ Roma! No es suficiente una vida.
YO HE VIVIDO EN ROMA 25 años, y vuelvo a saborearla
(Fiesta de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, 29 junio)
+José L. Redrado,OH
